Kavac es un campamento pemón paradisíaco ubicado al sur del Auyantepuy en el valle de Kamarata. Tiene una espectacular vista sobre la sabana y los tepuyes que rodean el valle. Su principal atracción es la cueva de Kavac, que es un cañón formado por las fuerzas del agua que llegan del tope del Auyantepuy.
En pleno territorio de los indios pemones, la Gran Sabana nos brinda uno de sus lugares más atrayentes, con paisajes esplendorosos y mágicas leyendas
Kavac se muestra como un destino excepcional para aquellos que disfrutan de la naturaleza y la aventura, y que además les guste compartir con los indígenas y sus costumbres. Créanme que es una experiencia inolvidable. Los pemones son gente muy amable y sencilla.
se puede llegar a este campamento a través de un vuelo regular hasta Ciudad Bolívar o Puerto Ordaz.
Las aerolíneas que vuelan hasta allá son Rutaca, Aeropostal y Aserca. Desde ahí se puede continuar con un vuelo privado hasta Kavac.
* Recibimiento pemón apenas nos bajamos del avión Cuando llegamos nos recibió Hortensia, una pemona nativa del lugar.
Es la encargada del campamento indígena y es superamable. Junto a ella estaban los niños de la comunidad, aguardaban nuestro arribo para saludarnos.
El campamento tiene 10 cabañas típicas de esta zona, de lo más llamativas, hechas en bahareque y caña, con techo de palma. Las camas poseen sus mosquiteros.
El lugar es habitado por una comunidad de pemones, quienes fueron los fundadores del campamento. Es de lo más lindo y da mucho gusto compartir con estas personas, pues siempre tienen una sonrisa a flor de labios y están dispuestas en todo momento a conversar sobre sus costumbres y creencias.
Luego del espectacular recibimiento, fuimos a dejar las cosas en las habitaciones y a ponernos el traje de baño. Inmediatamente nos trasladamos hacia el río Kavac, que pasa justo detrás del campamento. Era demasiada la tentación de no lanzarse desde una altura aproximada de tres metros. Y es que el río se veía espectacular, el agua es de lo más cristalina y, lo mejor, no estaba muy fría. La intención era hacernos una mascarilla facial con una piedra llamada arenisca. Les comento que la piel queda como si acabáramos de nacer, de verdad una maravilla, sin necesidad de gastar tanto dinero en cosméticos ni de ir a ningún spa, todo natural, y ahí mismo a la orilla del río.
Es importante saber que los indígenas no dejan que nadie se lleve estas piedras, porque la intención es que todos los turistas puedan disfrutar por igual, lo cual es muy lógico.
* Historias de La Abuela Cuando terminamos nuestro tratamiento de belleza, fuimos a almorzar. Existe la posibilidad de comer comida típica del lugar o más bien comida convencional, lo cual debe ser previamente informado para que Hortensia pueda tomar las previsiones; sin embargo, ellos siempre tienen Tumá, por lo que aproveché y tomé un poco. A mí particularmente me encanta.
Es un caldo con pollo o pescado a base de picantes y se come con casabe. Si le gusta los sabores más fuertes, puede combinarlo con otros picantes, aunque yo hice el intento y la verdad es que no pude, me sentía como un camión de bomberos y a ellos no les hace ni cosquillas.
Después del almuerzo, fuimos hasta la comunidad a hablar con La Abuela, una señora de 114 años que no habla nada de español, sólo pemón, pero sus hijos y nietos nos traducían sus historias.
Ahí tomamos cachire, una bebida fermentada que la toman como si fuera su cerveza.
La Abuela nos contó que Kavac significa "Tierra de loros", pues en el mes de mayo la cueva se llena de estas aves, que vienen de todas partes del Parque Nacional Canaima. A la cueva de Kavac sólo entraban los brujos para hacer sus rituales y poderse poner en contacto con sus dioses.
Otra leyenda muy interesante es que el cañón que nos lleva al salto de Kavac tiene forma de culebra, y es que una vez una anaconda gigante se comió a unos guerreros que se estaban llevando a las mujeres pemonas. También hay otra leyenda mágico religiosa, que es la del Salto de la Bruja o de Las Avispas. Se trata de un lugar hacia el tepuy en el que había gran cantidad de avispas y ahí vivía una bruja, pero luego pasó mucho tiempo en el que los pemones no supieron nada de ella, por lo que subieron a ver que le había pasado, y la gran sorpresa es que ella no estaba y en su lugar se encontraron con esta caída de agua.
Estas son algunas de las tantas historias que nos contó La Abuela. Hablamos tanto, que cuando nos dimos cuenta ya era la hora de la cena y ya estaba bastante oscuro, así que encendimos nuestra linterna y a caminar hacia el comedor para cenar y luego acostarnos para descansar bastante, porque lo que teníamos que hacer al otro día exigía muchísimo de nosotros.
* Pájaros madrugadores Al otro día nos despertamos con el sonido de los pájaros, además de la claridad que había. Es realmente un espectáculo contemplar desde tan temprano parte del Auyantepuy, así que desayunamos rápido para empezar a caminar rumbo a la Cueva de Kavac. Queríamos comprobar todo lo que nos habían dicho cuando nos contaron esas leyendas.
Nuestro guía fue un pemón llamado Inocencio Bolívar, según él descendiente del Libertador. Empezamos a caminar río arriba y hay que tener mucho cuidado porque pasamos por una zona en la que suele conseguirse algunas culebras, especialmente corales. De hecho, nos topamos con un culebrita pequeña de unos 15 centímetros.
Llegamos a un pozo que había que atravesar nadando o agarrado de una cuerda que está amarrada en ambos extremos, para así llegar al otro lado del río. Les recomiendo que lleven acqua shoes, si no es preferible que al momento de cruzar los ríos lo haga en medias para evitar molestias en los pies con las piedras pequeñas y evitar también resbalarse.
Luego de caminar casi una hora llegamos a la cueva, que más bien parece un cañón, porque hay dos grandes paredes de unos 30 metros de altura que son muy impresionantes, así que volvimos a lanzarnos al agua para luego llegar hasta la boca del río, donde tuvimos que sujetarnos nuevamente de las cuerdas que están dispuestas ahí para ayuda de los turistas. La corriente es fuerte, por lo que hay que seguir las indicaciones del guía. Cuando íbamos a entrar al cañón, tuvimos que hacerlo gateando porque las piedras son sumamente resbalosas y no queríamos tener ningún accidente. Una vez adentro teníamos que seguir nadando sujetos a las cuerdas, aunque hay áreas donde podemos estar de pie, pero no les recomiendo que se suelten para nada.
* Como Jurassic Park Lo mejor fue cuando por fin llegamos hasta la caída de agua. El ambiente era mágico y evocaba a los paisajes de Jurassic Park.
¡Qué maravilla! Créanme que es una vista sencillamente espectacular; tanto, que invita a quedarse por horas admirándola, pero la función tenía que continuar, así que empezamos a regresarnos para luego ir hasta el Salto de la Bruja.
En el trayecto nos conseguimos con varios nidos de termitas y entonces acepté la invitación de nuestro guía de volver a comer termitas. Cuando llegamos a nuestro destino, no pude evitar la tentación de lanzarme de nuevo al agua, luego me acosté en una de las tantas piedras que ahí había a contemplar el paisaje, sencillamente único.
Regresamos al campamento para cenar y descansar, pues al día siguiente teníamos que caminar muchísimo. Tempranito en la mañana desayunamos y salimos hacia la Cueva del Indio, cuya subida es bastante larga, pero bien merece la pena porque se puede apreciar claramente en una roca el perfil de un indio y detrás la caída de agua de unos 10 metros de altura.
* El eje del mundo Después seguimos hacia la toma, pasamos por Murei (Piedra de la vida), una gran roca sobre otras más pequeñas, que según los pemones sostiene el eje central del mundo. Luego de caminar muchísimo, llegamos a "La toma", un servidor de agua que hicieron las misiones franciscanas para surtir el asentamiento de Kamarata.
Cuando regresamos al campamento estaba cansada, pero realmente no importaba, porque lo que habíamos disfrutado bien valía la pena. Así que comimos y a descansar nuevamente, porque al otro día iríamos al Yurvan-Yeuda.
Tempranito salimos rumbo a la Cueva de Yurván. Caminamos tres horas aproximadamente, hasta que llegamos.
No aguantamos las ganas y nos lanzamos a disfrutar del pozo. El agua estaba fría, pero no importó, porque la pasamos fenomenal. Fue bueno haber estado en esa tierra tan mágica.
* Cómo llegar Si usted quiere conocer este paradisíaco lugar, puede tomar un tour llamando a Ángel Eco por los teléfonos 212-661.7452 y 693-8631/5667, o escribiendo al correo electrónico angel-eco@cantv.net. El costo por persona es de $USD 630, al cambio oficial.